Irrepetible la Época de Oro del cine mexicano

*Alejandro Pelayo diserta acerca de esta etapa de la filmografía nacional, de cuyas películas se hace un trabajo constante de preservación y restauración

Por Carmen Sánchez Dávila

Aunque en nuestro país no sería posible regresar a una filmografía gloriosa como en la Época de Oro del cine mexicano, Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional, considera que en la institución a su cargo se realiza una labor ardua en la preservación y restauración de estas joyas fílmicas y de las que se han producido en los últimos cincuenta años.

“Se trata de una producción muy grande y toda la preservación y restauración es muy costosa, costosísima. Estamos hablando de millones de pesos en cada película, entonces ¿qué hemos hecho nosotros?, una selección de cuáles son las cintas esenciales del cine mexicano, ¿trescientas, cuatrocientas, quinientas? Tomamos de base el impacto que tuvieron en los premios, como los Arieles, las Diosas de Plata, etcétera y si se movieron internacionalmente.

“Entonces en esa clasificación es donde te puedes concentrar en la restauración y en la preservación, es decir, no todo porque es imposible, son miles de películas, el depósito legal si, de cualquier película mexicana que se hace se tiene que depositar una copia, esas se quedan ahí pero no se van a restaurar, no hay recursos ni tiempo, son películas que muchas de ellas tienen valor comercial, no artístico, ni histórico, 

El director de películas como Miroslava y Morir en el Golfo mencionó en entrevista para Entodomx que desde hace ocho años aproximadamente “se han restaurado parcial o totalmente más de cien cintas o sea que ahí va la cosa y de diferentes épocas, no solo del cine de oro, de los sesentas, setentas. Las últimas son digitales están bien protegidas.

En cuanto a difusión de las películas mexicanas de antaño, Pelayo agrega: “Nosotros por ejemplo en la Cineteca Nacional estamos pasando Río Escondido de Emilio El Indio Fernández que se restauró cien por ciento con el apoyo de los dueños de sus derechos, el grupo Salinas Arte y Cultura. Si hay la idea de dejar por lo menos lo esencial preservado, restaurado y existen las copias depositadas y cuando hay un investigador que quiere ir ver una película se le proyecta. De esas copias, la Cineteca tiene como veinte mil depositadas y se conservan en bóvedas”. 

La charla con el cineasta y funcionario cultural se llevó a cabo después de realizarse del conversatorio virtual La Época de Oro del Cine Mexicano: Charla entre Aurelio de los Reyes y Alejandro PelayoElentrevistado manifestó haber sido “un interlocutor” del escritor, investigador y académico que se ha especializado en la historia de la cinematografía de México, no obstante, la interacción entre ambos aportó muchos datos sobre el tema.

¿Qué tan importante es hablar de la Época de Oro del cine mexicano en la actualidad?

    -Es un periodo que se abre y se cierra en determinados años (1936-1956), la actualidad no tiene nada que ver y no creo que regresemos a una época como esa, es decir, en aquel momento la cinematografía nacional era de las más fuertes, estaba entre las tres industrias que generaban más divisas, había producciones que recuperaban su inversión, existía público para las películas, tanto nacional como internacional, ahora no”.

Al respecto, Alejandro Pelayo expresa que en los últimos años: “Parte de la producción nacional no se recupera, se hace por los apoyos con los que se hancontado, como los fondos, los fideicomisos. Este fondode Eficine (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional)que permitió a empresas y empresarios participar en el cine y deducir su inversión de impuestos, fomentó que se hicieran más películas”.

El cineasta destacó que más que una industria, el cine mexicano actual es una actividad que depende mucho de los subsidios y las cintas que mayormente se recuperan económicamente son las que tienen un interés más comercial como el que hace Eugenio Derbez o las comedias de situación y los filmes románticos.

“En términos de Cineteca Nacional que es el cine que más nos interesa, es más de una búsqueda artística y más formativo, más comprometido, de autor. Digamosen ese sentido que ese requiere el apoyo estataldefinitivamente, o sea, no se ha consolidado un público tan grande que lo sostenga, por lo quenecesita tener ese apoyo, por eso es importante continuar con ese respaldo en términos de política cultural”.

¿Depende de la economía de un país que su cine, su entretenimiento y su arte sea boyante?

    -Más que todo obedece al tipo de producto, es decir, hay cinematografías muy consolidadas como la norteamericana, la francesa, que ya han generado un público lo suficientemente amplio para que se sostenga y sobre todo pensado en Hollywood, en Francia, que exportan mucho de su cine. No significa que solo se sostenga por el mercado local de cada uno de ellos. En Estados Unidos para que a una película le vaya bien en términos de su recuperación,en su territorio, tiene que ser muy taquillera. Hay que recordar que hacer cine es muy caro, son presupuestos de millones de dólares, lo que pasa es que tienen una oferta mundial, las películas llegan a todas partes, sobre todo las de acción, de héroes,etcétera.

Ahora el cine más comprometido, más artístico, pues igual sufre para su recuperación en cualquier país. Por ejemplo, en Francia ese tipo de cine tiene apoyos estatales, hemos visto por ejemplo las películas europeas, uno ve al final producción de canal, fulano. Logran muchos convenios con televisoras culturales de cada nación, entonces se arman esquemas de coproducción muy interesantes que no tenemos en México, ni en Latinoamérica, existe como una conexión muy importante con la televisión europea, que produce grandes cantidades de dinero, pero las que pasan aquí en ese medio no tienen una recuperación tan grande”.

Antes el talón de Aquiles del cine mexicano era la distribución, pero ahora la situación es diferentecon el streaming ¿no?

    -Ya es otro paradigma. Hay películas que yo he visto que se estrenan solo en las plataformas y efectivamente eso no existía antes, si no se distribuían y explotaban en los cines, no había otra forma, ahora las condiciones han cambiado, las películas de la época de oro eran en cines, no existía otra forma, sobre todo en los cuarentas donde todavía no había televisores en las casas. Creo que en la gran proliferación de los cincuentas es cuando ya le pega el cine a la televisión.

¿Considera que hay suficientes análisis, charlas y libros sobre esta época de la cinematografía nacional?

    -Todo ese material existe, la Cineteca tiene un Centro de Documentación y hay muchos libros y materiales. Ahora ahí estamos subiendo a internetexpedientes de las películas más importantes de todos los tiempos y ya van como 150 que se pueden consultar libremente y si es una forma de divulgaciónde esta etapa del cine mexicano y también quisiéramos que éste tuviera más difusión en la educación básica”.

¿Cuál sería el top cinco de las películas de la Época de Oro del cine mexicano?

    -Serían más de cinco. Por director es más fácil para mí, de los más importantes como Julio Bracho se encuentra Distinto amanecer y por su valor político La sombra del caudillo que está prohibida y que por cierto la estamos restaurando. De Alejandro Galindo yo me quedaría con Una familia de tantas y Doña Perfecta. De Ismael Rodríguez, de la época de Jorge Negrete y Pedro Infante, con Dos tipos de cuidado; de la comedia ranchera y un poquito después Los hermanos del hierro. De Roberto Gavaldón, de su cine negro, En la Palma de tu mano que es maravillosa y la tragedia rural Rosauro Castro, muy poco conocida, esas dos yo creo que son sus joyas, así como La barranca.

De Indio Fernández Pueblerina, sin duda en melodrama rural y Salón México un drama, en las comedias de German Valdés Tin Tan indudablemente El rey del barrio del 49 y Calabacitas tiernas del 48, ambas dirigidas por Gilberto Martínez Solares, de las que hizo Cantinflas me quedo con las blanco y negro como Ahí está el detalle de Juan Bustillo Oro. De Luis Buñuel Los olvidados del 53, El ensayo de un crimendel 55 y su obra maestra, Viridiana, que ya es española y mexicana y Nazarín, con la cual se volvió más famoso. Cada director dentro de los géneros lograpelículas muy buenas porque era un cine de productor, porque ellos decidían quien dirigía y actuaba. Algunos directores como el Indio Fernández tienen una gran fuerza y pueden influir en el realizador. Hasta en el cine de Buñuel decidía el productor, los directores no tenían la fuerza que poseían en los setenta.

En la Charla con Aurelio de los Reyes hablaron de directores, cine fotógrafos y productores, pero de este cine ¿Qué hay de sus estrellas?

    -El cine de Oro no se hubiera dado sin sus artistas porque eran las taquilleras. Yo te diría que la gente iba al cine no por los directores, sino por las canciones, las estrellas y por los temas, les gustaban los melodramas, iban por María Félix o Cantinflas ya en los sesentas iban por los directores como Juan Ibáñez y en los setenta por Felipe Cazals o de Arturo Ripstein,o sea cambia y eso se da gracias al movimiento en Francia que se llama el cine de autor y se exporta enese manifiesto sobre la importancia del director, con estos críticos que se vuelven cineastas como François Truffau y Jean-Luc Godard que es la llamada nueva ola francesa.

Finalmente, Alejandro Pelayo quien por el momento no tiene proyectos para volver a la dirección de cine,informó que harán más actividades en torno al cine mexicano y en este caso la Academia Alphaville, una plataforma de distribución y promoción del cine prepara un curso “porque se cumplen 90 años del arranque del cine sonoro nacional con Santa dirigida por Antonio Moreno que es de 1931, entonces Juan Antonio de la Riva será el coordinador y hablará de este largometraje”.

Sobre Alejandro Pelayo (Ciudad de México, 1945)

Productor, director y guionista de cine y televisión. En su formación académica ha combinado el Derecho, la Administración, el Cine y la Historia del Arte. Cursó estudios de Cine y Televisión en Londres; y se doctoró con mención honorífica en Historia del Arte en la UNAM con una tesis sobre el cine mexicano de los años ochenta.

Ha alternado la labor académica con la realización cinematográfica y televisiva. Impartió cursos sobre la historia del cine mundial y del cine mexicano. Dentro del ámbito cinematográfico, realizó cuatro largometrajes: La víspera (1982), Días difíciles (1987), Morir en el Golfo (1989) y Miroslava (1992), los cuales obtuvieron premios nacionales e internacionales. Dirigió también las series televisivas Los que hicieron nuestro cine y Los que hacen nuestro cine para el Canal Once y el Canal 22, respectivamente.

Fue director general del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). Desde abril de 2001 hasta octubre de 2013 se desempeñó como agregado cultural en el Consulado General de México en Los Ángeles y como profesor visitante de la Universidad de California en Los Ángeles, donde impartió cursos de cine mexicano. En 2012, el Imcine y Conacultapublicaron su libro El cine mexicano de los años ochenta: La generación de la crisis. Actualmente es director general de la Cineteca Nacional.

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